TotalEnergies puso sobre la mesa una nueva cartera de proyectos para ampliar su producción de gas y petróleo en Argentina. Durante Argentina Week, en París, su presidente y CEO, Patrick Pouyanné, presentó iniciativas en Tierra del Fuego y Vaca Muerta que superan los US$10.000 millones de inversión potencial.
La novedad es la escala de la apuesta petrolera en San Roque, que se suma a la expansión gasífera. Los anuncios describen desarrollos previstos, con trámites y decisiones pendientes para avanzar hacia su ejecución.
Tres proyectos para ampliar la producción
En San Roque, Neuquén, la compañía prevé un desarrollo de shale oil de unos US$5.000 millones, con una meta de hasta 60.000 barriles diarios. Según explicó Sergio Mengoni, responsable de TotalEnergies en el país, a Bloomberg Línea, primero debe cerrarse la negociación con la provincia y luego presentarse el proyecto al RIGI, antes de julio de 2027.
Para Aguada Pichana, el plan contempla hasta US$4.000 millones en diez años, correspondientes al conjunto del proyecto. La capacidad de procesamiento de la planta pasaría de 14 a 16 millones de metros cúbicos diarios, una ampliación cercana al 14%. Ese incremento de capacidad permitirá acompañar el crecimiento de la producción gasífera.

El tercer frente es Alberdi, un nuevo desarrollo de gas costa afuera de Tierra del Fuego, con una inversión prevista de hasta US$1.500 millones. La iniciativa ampliaría la actividad en una región donde Total Austral cuenta con una trayectoria productiva consolidada. Según información corporativa, la empresa opera alrededor del 25% del gas producido en Argentina.
San Roque renueva la apuesta por el shale oil
El proyecto petrolero llega después de una reorganización de activos. En agosto de 2025, TotalEnergies anunció un acuerdo para vender a YPF su participación operada del 45% en Rincón de la Ceniza y La Escalonada, por US$500 millones. San Roque permaneció dentro de su cartera.
El avance requiere una concesión de explotación no convencional. En septiembre, Mengoni había anticipado que buscaba iniciar un piloto en 2027. También explicó que las instalaciones existentes permitirían comenzar esa etapa, mientras que un desarrollo de mayor escala requeriría una nueva planta.
Desde el punto de vista del negocio, esa secuencia permite evaluar el desempeño de los pozos antes de ampliar la infraestructura y multiplicar la actividad.
Las condiciones para movilizar el capital
Pouyanné destacó la posibilidad de girar dividendos y los incentivos del RIGI como factores para impulsar los proyectos. Por ahora, San Roque es el desarrollo previsto para ingresar al régimen; las iniciativas gasíferas seguirían su tramitación habitual.
La lectura empresarial es clara: la disponibilidad de recursos necesita condiciones que permitan recuperarlos comercialmente. Para Argentina, concretar esta cartera significaría sumar capacidad gasífera y otro desarrollo petrolero de escala. El próximo paso será convertir esas oportunidades en permisos, inversiones ejecutadas y producción.









