GeoPark dio un nuevo paso en su estrategia de crecimiento en Vaca Muerta. La compañía anunció un acuerdo de perforación por tres años con Helmerich & Payne, conocida globalmente como H&P, para desplegar un equipo FlexRig con tecnología integrada en los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, ubicados en la provincia de Neuquén.
Las operaciones están previstas para comenzar hacia fines de 2026 y formarán parte de la campaña de perforación de pozos horizontales que la empresa proyecta para sus activos no convencionales. El anuncio no solo marca un avance para GeoPark, sino que también se inscribe en una tendencia más amplia: la necesidad de asegurar equipos modernos en una Vaca Muerta que empieza a competir por capacidad operativa.
Equipos de perforación: el nuevo cuello de botella
En el shale, la disponibilidad de rigs no es un dato menor. Vaca Muerta no se desarrolla con pozos aislados, sino con campañas continuas, pads, perforación horizontal, fracturas masivas y una logística industrial que requiere escala. Por eso, la cantidad de equipos activos se convirtió en uno de los indicadores más importantes para medir el pulso real de la actividad.
El shale neuquino cerró 2024 con alrededor de 35 equipos perforando. Para 2025 se esperaba una suba moderada, hasta unos 37 rigs, aunque el año mostró cierta volatilidad. En junio se contabilizaron 34 equipos no convencionales en Vaca Muerta; en julio y agosto el número bajó a 31; y en septiembre repuntó a 33, dentro de un total de 41 equipos si se suman los convencionales.
Hacia el cierre de 2025, la actividad volvió a mostrar una relación más equilibrada entre perforación y completación: se registraron 37 equipos activos frente a 13 sets de fractura, una relación cercana a 2,8 perforadores por set. Ese dato es relevante porque indica una mejor coordinación entre pozos perforados y pozos completados, reduciendo el riesgo de acumular pozos perforados pero no terminados.

Un repunte gradual en 2026
El inicio de 2026 mostró una recuperación moderada de la actividad. Según relevamientos sectoriales, la cantidad de equipos activos en el upstream argentino pasó de 41 rigs en enero a 43 en febrero y 45 en marzo. Aunque todavía por debajo de los niveles de marzo de 2025, el dato confirma una recomposición desde el piso registrado a mediados del año anterior.
La Cuenca Neuquina concentró cerca del 84% de los rigs activos, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. Esto refuerza una tendencia clara: el crecimiento futuro del shale dependerá cada vez más de la capacidad de asegurar equipos, servicios, personal especializado, arena, agua, logística y evacuación de producción.
El plan de GeoPark
Para GeoPark, el contrato con H&P permite transformar su posición en Vaca Muerta en una hoja de ruta operativa concreta. La compañía viene planteando un programa de desarrollo basado en un rig dedicado, con capacidad estimada para perforar entre 12 y 15 pozos por año.
En sus proyecciones para la formación, GeoPark contempla un plan de entre 50 y 55 pozos, con una inversión total cercana a los US$ 1.000 millones y una producción plateau superior a los 20.000 barriles equivalentes diarios. En ese esquema, el equipo de H&P será una pieza central para pasar de la etapa de posicionamiento a una fase de desarrollo continuo.
Felipe Bayón, CEO de GeoPark, señaló que Vaca Muerta es un eje central dentro de la estrategia de crecimiento de la compañía. La incorporación de un equipo dedicado y de alta tecnología busca respaldar la campaña de factory drilling durante los próximos tres años.
Una señal para toda la industria
El acuerdo también confirma que la competencia por rigs de alta especificación será uno de los temas centrales de la próxima etapa de Vaca Muerta. No es un fenómeno aislado: otras operadoras ya avanzaron en contratos de largo plazo para asegurarse equipos y dar previsibilidad a sus programas.
Para H&P, el convenio amplía su presencia en Argentina y refuerza su participación en una de las cuencas shale más dinámicas del mundo. Para GeoPark, representa su primer equipo de perforación dedicado en el país y un paso clave para escalar sus activos neuquinos.
En una formación donde la geología ya demostró su potencial, el desafío empieza a desplazarse hacia la ejecución: más eficiencia, más continuidad operativa y más capacidad instalada. En ese contexto, asegurar un rig por tres años no es solo una decisión técnica. Es una señal de que GeoPark busca jugar en la liga del desarrollo industrial de Vaca Muerta.









