Los Guindos abrió una nueva alternativa para exportar gas de Vaca Muerta a Chile. La compra de la central termoeléctrica por parte de Trafigura y Generadora Metropolitana refuerza una estrategia de integración regional que apunta a monetizar más rápido el gas neuquino, sin depender solo de los proyectos de GNL.

Una central chilena para asegurar demanda

La planta está en Cabrero, Región del Biobío, y tiene 273 MW de capacidad instalada en dos turbinas que hoy funcionan con diésel. El plan prevé su reconversión para operar con gas natural.

La operación suma un eslabón clave a la cadena: producción, comercialización, transporte por gasoductos y control de un activo que consume el gas en el mercado de destino. Así, la exportación gana respaldo con una demanda eléctrica previsible y deja de depender solo de ventas ocasionales.

Biobío, un mercado cercano para el gas neuquino

La Región del Biobío ya está conectada con la Argentina a través del Gasoducto del Pacífico, que permite llevar gas desde la Cuenca Neuquina hacia el centro-sur chileno. En ese esquema, las centrales térmicas de respuesta rápida cumplen un rol importante para complementar la generación solar y eólica.

Cuando baja la producción renovable por cuestiones climáticas, las usinas a gas pueden aportar potencia al sistema. En ese contexto, el gas de Vaca Muerta aparece como combustible de respaldo y transición, con capacidad para reemplazar parte del diésel y mejorar la flexibilidad operativa. Además, la reconversión de Los Guindos podría elevar la potencia máxima de la planta y reducir emisiones frente al combustible líquido que usa hoy.


Las exportaciones de gas argentino a Chile vía Gasoducto del Pacífico podrían superar los US$ 900 millones en 2026, con Biobío como nuevo eje de demanda firme.
Las exportaciones de gas argentino a Chile vía Gasoducto del Pacífico podrían superar los US$ 900 millones en 2026, con Biobío como nuevo eje de demanda firme.


Ventajas frente a la salida por GNL

La vía regional ofrece beneficios concretos: aprovecha ductos existentes o futuras ampliaciones, reduce la complejidad logística y facilita contratos de largo plazo con precios más estables. A diferencia del GNL, no requiere licuefacción, transporte marítimo ni regasificación.

Ya hay antecedentes. En mayo de 2025, Pampa Energía empezó a enviar hacia Biobío 183.000 metros cúbicos diarios de gas en condición firme desde Sierra Chata. La empresa proyectó entonces superar los 400.000 m³ diarios en el corto plazo por el mismo gasoducto.

Un modelo que puede escalar en la región

El consultor energético Nicolás Taiariol sostuvo que la clave de este mercado pasa por conseguir demanda firme. Según planteó, comprar o asociarse en centrales eléctricas de países vecinos convierte a los productores en proveedores integrales de energía, con ingresos más estables y menor riesgo.

Mientras los proyectos de GNL siguen siendo centrales para llegar al mercado global, la demanda regional puede cerrar contratos más rápidos y sostenidos. La combinación de ambos caminos permitiría diversificar destinos, bajar la exposición a la volatilidad internacional y consolidar al gas de Vaca Muerta como eje de la integración energética sudamericana.