Junio de 2026 dejó una marca inédita para Vaca Muerta. La formación cerró el mes con 2.760 etapas de fractura, el mayor registro mensual desde el inicio del desarrollo no convencional en la Argentina. El dato superó en 11,1% a mayo, cuando se habían contabilizado 2.484 etapas, y llevó el acumulado del primer semestre a 14.958, con una proyección anual que vuelve a ubicar a 2026 por encima de las 28.000 fracturas.

Un récord que se apoya en más capacidad operativa

El salto de junio no debe leerse como un episodio aislado, sino como la expresión de una cuenca que viene ampliando su base operativa. En mayo, Argentina registró 47 equipos de perforación activos y 37 de ellos trabajaron en desarrollos shale en Vaca Muerta, es decir, casi el 80% del rig count nacional. Dentro de ese universo, YPF volvió a liderar con 15 equipos activos, confirmando que el no convencional ya ordena la capacidad de perforación del upstream argentino.

A esa mayor presencia de perforadores se suma una capacidad de terminación que también creció. De acuerdo con estimaciones del mercado, hoy Vaca Muerta se mueve con cerca de 15 sets de fractura, de los cuales unos 13 están efectivamente activos. Ese dato ayuda a entender por qué la secuencia de 2026 muestra una actividad tan alta incluso con altibajos mensuales: enero cerró con 2.401 etapas, febrero con 2.371, marzo con 2.616, abril con 2.335, mayo con 2.484 y junio con el nuevo récord de 2.760.


La actividad de Vaca Muerta escaló en los últimos 12 meses hasta un récord de 2.760 etapas en junio, con más rigs shale, sets de fractura activos y mayor ritmo de pozos perforados y conectados.
La actividad de Vaca Muerta escaló en los últimos 12 meses hasta un récord de 2.760 etapas en junio, con más rigs shale, sets de fractura activos y mayor ritmo de pozos perforados y conectados.

Más pozos perforados, más pozos conectados

El otro dato que explica el cambio de escala está en la dinámica de pozos. El informe oficial de Neuquén para marzo mostró 44 pozos perforados y 42 conectados en ese mes. Con ese resultado, el primer trimestre acumuló 122 pozos conectados en Vaca Muerta, de los cuales 83 correspondieron a petróleo y 39 a gas. En otras palabras, el récord de junio se apoyó en una cadena operativa que ya venía acelerando desde meses antes, con más perforación y una mayor capacidad de transformar esos pozos en producción efectiva.

Del récord operativo al impacto productivo

Ese proceso ya tiene correlato en la producción. En abril, Neuquén alcanzó 628.924 barriles diarios de petróleo, un máximo histórico para la provincia. De ese total, 610.664 barriles por día provinieron de recursos no convencionales, equivalentes al 97,1% de la producción petrolera provincial. Por eso, el récord de fracturas de junio no solo refleja más intensidad de trabajo en los pads: confirma que Vaca Muerta está funcionando en una escala industrial superior, cada vez más orientada al shale oil y a la ampliación de saldos exportables.

En ese marco, junio fue mucho más que un récord estadístico. Fue la confirmación de que la Cuenca Neuquina ya no crece solo por eficiencia en la fractura, sino por una combinación más robusta de rigs activos, sets de terminación y pozos que avanzan desde la perforación hasta la conexión. Ese entramado es el que explica por qué Vaca Muerta sigue subiendo su techo operativo mes tras mes.