Las dos muertes registradas en Rincón del Mangrullo abrieron una investigación sobre el incidente ocurrido este martes en el bloque gasífero de la provincia de Neuquén. YPF, operadora del área, informó que desplegó sus equipos de emergencia, activó los protocolos correspondientes y logró controlar la situación.

El hecho plantea un desafío operativo para una Vaca Muerta que está aumentando su producción, sus instalaciones y la cantidad de intervenciones. Ese crecimiento incorpora pozos, líneas de conducción, plantas de separación, sistemas de compresión y más maniobras sobre equipos en servicio. La seguridad de procesos, el mantenimiento, la capacitación y la disciplina operacional deben avanzar al mismo ritmo.

Qué se sabe sobre el incidente

YPF informó inicialmente la muerte de uno de sus empleados y la evacuación aérea de un segundo trabajador para recibir atención médica de urgencia. Horas después confirmó también su fallecimiento.

La compañía señaló que las circunstancias continúan bajo investigación y que se puso a disposición de las familias. Hasta el momento, no difundió un informe técnico que permita establecer la secuencia del incidente, su causa raíz o eventuales responsabilidades.

Sin resultados periciales y operativos verificados, no corresponde atribuir el hecho a una falla determinada. La investigación deberá reconstruir las condiciones de la instalación, el estado de los equipos, la tarea que se realizaba y las barreras de seguridad disponibles.

Un activo relevante para el negocio del gas

Rincón del Mangrullo ocupa 183 kilómetros cuadrados en el centro-este neuquino. El bloque es operado por YPF y desarrollado en asociación con Pampa Energía.

Rincón del Mangrullo es desarrollado por YPF junto a Pampa Energia. El bloque es operado por YPF y aporta alrededor de 19% de su producción de gas.
Rincón del Mangrullo es desarrollado por YPF junto a Pampa Energia. El bloque es operado por YPF y aporta alrededor de 19% de su producción de gas.


Durante mayo produjo alrededor de 6,15 millones de metros cúbicos diarios de gas y concentró cerca del 19% de la producción gasífera operada por YPF. El salto estuvo impulsado por nuevos pozos de alta productividad y volvió a ubicar al área entre los principales activos gasíferos de la compañía.

Esa escala productiva también incrementa las exigencias sobre la infraestructura de superficie. Producir más no consiste solamente en perforar y completar nuevos pozos: requiere ampliar y mantener los sistemas capaces de recibir, separar, acondicionar, comprimir y evacuar esos volúmenes con continuidad.

El riesgo del manejo de gas

La operación de un yacimiento gasífero involucra fluidos que llegan a superficie bajo presión y deben atravesar líneas, válvulas, recipientes y equipos de procesamiento. Su manejo depende de la integridad mecánica de las instalaciones, los sistemas de aislamiento y despresurización, la instrumentación, los procedimientos y la capacidad del personal para ejecutar cada maniobra.

Estas condiciones no permiten anticipar qué ocurrió en Rincón del Mangrullo, pero sí delimitan los componentes que deberá revisar una investigación técnica: diseño, inspecciones, mantenimiento, presiones operativas, permisos de trabajo, alarmas, procedimientos y respuesta ante emergencias.

La seguridad también sostiene la producción

La seguridad de procesos no es una agenda separada del negocio. Además de sus consecuencias humanas irreparables, un incidente grave puede provocar interrupciones, pérdida de disponibilidad, reparaciones, inspecciones adicionales y daños sobre la confianza de trabajadores, comunidades e inversores.

Vaca Muerta busca producir, procesar y exportar cada vez más gas. Para sostener esa expansión necesita que la confiabilidad de sus instalaciones y la capacidad de sus equipos humanos escalen junto con los volúmenes.

La industria no opera con riesgo cero, pero tiene la obligación de identificarlo, medirlo y reducirlo. En un desarrollo que aspira a ganar escala internacional, la excelencia operacional también forma parte de la capacidad productiva.