El gobierno de Neuquén implementó un nuevo protocolo que obliga a las empresas del sector hidrocarburífero a reportar anualmente sus emisiones de gases de efecto invernadero, comenzando por el metano, que es el principal foco de atención en la región de Vaca Muerta.
El subsecretario de Cambio Climático, Santiago Nogueira, detalló que las operadoras deberán presentar sus informes en septiembre, correspondientes al año 2025. Este esquema incluye auditorías estatales, verificación por parte de terceros y un enfoque metodológico creciente hacia el año 2030.
Nogueira subrayó que el objetivo es establecer un sistema de información “riguroso”, con datos que sean trazables y comparables, lo que permitirá reducir la incertidumbre y alinear a Vaca Muerta con los estándares internacionales más altos. “Lo que estamos presentando es el procedimiento que las empresas seguirán para reportar sus emisiones, que abarcan principalmente el dióxido de carbono, metano y óxido nitroso”, comentó el funcionario.
El metano recibe especial atención debido a su impacto significativo en el perfil de emisiones de Neuquén y la complejidad técnica que conlleva su medición. “El metano representa un gran desafío para la provincia”, enfatizó Nogueira. Las principales fuentes de emisión de metano en la industria hidrocarburífera incluyen el venteo de gas, el flaring y las emisiones fugitivas, que se producen por fugas en válvulas, cañerías y otros componentes de la infraestructura.
Nogueira recordó que el potencial de calentamiento del metano es “más de 80 veces” superior al del dióxido de carbono y que su cuantificación resulta más complicada. Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, los reportes nacionales podrían estar subestimados en un 80% en comparación con las mediciones directas.
El nuevo procedimiento de Neuquén establece cinco niveles de reporte, cada uno con exigencias metodológicas crecientes. La intención es que las empresas avancen de estimaciones generales a mediciones más precisas, con un mayor nivel de detalle por fuente, instalación o equipo. “Nuestro procedimiento exigirá a las empresas una mayor complejidad metodológica cada año, hasta alcanzar el 2030, que será el pico de producción con la complejidad más alta”, afirmó Nogueira.
Una novedad importante es que los reportes no solo serán declaraciones juradas, sino que también deberán contar con verificación de terceros independientes, que pueden ser universidades u organizaciones especializadas. Además, el Estado provincial realizará auditorías y mediciones propias. “Tendremos reportes verificados por estos terceros y, al mismo tiempo, el Estado efectuará auditorías con mediciones propias”, aseguró el subsecretario.
El enfoque inicial se centrará en el upstream, donde se generan aproximadamente el 85% de las emisiones del sector hidrocarburífero, y luego se ampliará a procedimientos específicos para el midstream y downstream, con el fin de completar el mapa de emisiones de toda la cadena. La normativa distingue entre grandes y pequeñas productoras, estableciendo un umbral de 9 millones de barriles de petróleo equivalente por año; las empresas que superen este volumen serán consideradas grandes productoras, mientras que las que se encuentren por debajo serán clasificadas como pequeñas.
Esta diferenciación permite atender las distintas realidades de las compañías que operan en el no convencional de Vaca Muerta y aquellas que se dedican a áreas convencionales. “Logramos establecer exigencias más estrictas para el no convencional, que tiene un potencial de crecimiento significativo”, agregó Nogueira.
El programa contempla emisiones de alcance 1 y 2. Las emisiones de alcance 1 son las directas de las operadoras, mientras que las de alcance 2 se refieren al consumo eléctrico asociado a sus procesos productivos. Por el momento, no se incluirá el alcance 3, que está relacionado con la cadena de proveedores. Nogueira destacó que la meta es alcanzar un inventario sectorial robusto para 2027, lo que permitirá definir objetivos de mitigación y valores de intensidad de emisiones para la industria. “Cuando tengamos esos datos, podremos establecer metas de mitigación”, afirmó.
El subsecretario también mencionó que Neuquén podría tener un desempeño mejor al que sugieren los inventarios actuales. El Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero atribuye a la provincia alrededor de 13 millones de toneladas de metano en CO2 equivalente, pero evaluaciones más precisas con metodologías rigurosas han mostrado valores inferiores. “A mayor nivel metodológico, encontramos que las emisiones son menores”, sostuvo Nogueira, sugiriendo que esto podría deberse a características geológicas de la cuenca que permitirían una producción con menor intensidad de emisiones que en otras regiones.
La política provincial no solo tiene un trasfondo ambiental, sino que también se relaciona con la competitividad futura de Vaca Muerta en mercados internacionales que demandan mayores estándares respecto a la huella de carbono, especialmente en el sector del gas. “Hay una parte importante de los mercados y de los importadores de gas que están estableciendo exigencias significativas sobre la gestión de estas emisiones”, concluyó Nogueira, mencionando regulaciones como el reglamento de metano de la Unión Europea y el interés de mercados asiáticos, como Japón y Corea.










