Pan American Energy (PAE) acelera su plan para llevar su producción bruta a cerca de 200.000 barriles equivalentes por día, apalancada en Vaca Muerta, el negocio del GNL y un nuevo frente no convencional en Chubut. La meta combina entre 70.000 y 75.000 barriles diarios de crudo y alrededor de 20 millones de metros cúbicos de gas por día.
Vaca Muerta, eje del salto productivo
La compañía busca consolidarse como el segundo productor hidrocarburífero del país, con una cartera fuerte en la Cuenca Neuquina y un potencial de más de 2.000 pozos. En una primera etapa priorizó el desriesgo y la caracterización técnica de sus siete bloques; ahora pisa el acelerador en campo.
En gas, sobresalen Aguada Pichana Oeste, Aguada de Castro, Lindero Atravesado y su participación en Aguada Pichana Este. En petróleo, opera áreas como Bandurria Centro, Coirón Amargo Sur Este, Aguada Cánepa y Loma Guadalosa, en Río Negro, la primera concesión de explotación no convencional de esa provincia.

Más actividad y alianza para shale oil
PAE mantiene la operación técnica de sus yacimientos tras ceder 20% de su participación en cuatro bloques de shale oil a Continental Resources. El acuerdo apunta a acelerar el desarrollo y el desriesgo con apoyo de la experiencia del mayor productor privado de shale de Estados Unidos.
Hoy tiene cuatro equipos de perforación activos en shale: dos rigs enfocados en gas para sostener el ramp-up y abastecer proyectos exportadores, y dos orientados al petróleo no convencional. Ese esquema también alimentará las plantas de superficie y la salida de crudo al mercado interno y a futuras exportaciones vinculadas con Vaca Muerta Oil Sur.
El GNL en Río Negro, clave para monetizar gas
El frente decisivo para valorizar las reservas de shale gas pasa por Southern Energy, consorcio integrado por PAE junto con Golar, YPF, Pampa Energía y Harbour Energy. El proyecto prevé dos buques licuefactores con capacidad total de 6 millones de toneladas anuales.
En un año llegará frente a la costa de Río Negro el primero de esos barcos, el Hilli Episeyo, que salió de África rumbo a Singapur para tareas de mantenimiento y modernización antes de venir al Atlántico Sur. Esa unidad se conectará al gasoducto San Martín mediante un tendido corto y permitirá exportar la primera molécula de gas licuado del país.
Además, avanza el gasoducto dedicado del consorcio San Martín Pipeline, con una inversión estimada en US$ 1.300 millones y un trazado de unos 480 kilómetros. Ya arrancaron trabajos preliminares y movimiento de suelos. En agosto también empieza a llegar la primera tanda de caños de acero provistos por Welspun Corp.
Demanda externa y apuesta en Cerro Dragón
La comercialización inicial mostró fuerte interés internacional. El primer tramo de exportación, equivalente al 30% de la capacidad operativa, quedó contratado por 8 años con SEFE, la empresa estatal alemana creada para asegurar gas en Europa Central. Así, el gas de la Cuenca Neuquina llegará a Alemania hacia fines de 2027.
En paralelo, sigue la licitación del segundo tramo, con interés creciente de compradores de China, Japón y Corea del Sur. Fuera de Neuquén, PAE también prueba su modelo en la formación D-129, en Cerro Dragón. Allí ya registró un pozo horizontal con producción de 70.000 metros cúbicos diarios de gas en 4 de 25 etapas de fractura y prevé perforar otro a fin de año para seguir delimitando el potencial.









