La producción de petróleo en Brasil alcanzó un récord de 4.24 millones de barriles por día en marzo de 2026, impulsada principalmente por los desarrollos en las profundidades del pre-sal en la Cuenca de Santos. Empresas como Petrobras, Shell y Equinor están invirtiendo miles de millones en proyectos offshore que podrían aumentar significativamente la producción de petróleo y gas natural del país hacia fines de la década.
Brasil se afianza como productor clave de petróleo
Los recursos offshore de bajo costo y menor carbono de Brasil están adquiriendo una relevancia estratégica, especialmente ante las tensiones geopolíticas que amenazan las exportaciones energéticas del Medio Oriente. Los recientes aumentos en los precios del petróleo, a raíz del cierre del Estrecho de Ormuz, subrayan la importancia de contar con países productores de petróleo fuera de esta región. Brasil, como la mayor economía y productor de petróleo de América Latina, está en el centro de esta dinámica.
Mapa de areas productivas offshore y onshore de Brasil (AAPG).
Incremento notable en la producción de gas natural
La producción de gas natural también está en aumento, alcanzando un máximo histórico de 7.2 mil millones de pies cúbicos por día en marzo de 2026, lo que representa un incremento del 3.3% respecto a febrero y un 23.3% más que el año anterior. Este crecimiento se produce en un contexto donde el suministro global se ve restringido por las tensiones en el Medio Oriente y la caída de la producción en Trinidad y Tobago, un importante exportador regional de gas natural.
Inversiones masivas en el sector energético
La compañía nacional Petrobras se posiciona como motor de esta expansión, con planes de invertir $109 mil millones entre 2026 y 2030. De esta cifra, $78 mil millones se destinarán a exploración y producción, enfocándose en las operaciones del pre-sal, que han sido clave para el auge petrolero que Brasil experimenta desde 2006. Actualmente, hay nueve proyectos de pre-sal en desarrollo, con seis embarcaciones de producción, almacenamiento y descarga flotantes (FPSO) programadas para el campo de petróleo Buzios, considerado el más grande del mundo en aguas profundas.
Con un precio de equilibrio estimado de menos de $35 por barril, Buzios se perfila como el motor del crecimiento futuro de la producción brasileña, asegurando la rentabilidad de la compañía nacional en un entorno energético global desafiante.











