El paso regulatorio busca darle estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria a una cadena integrada que llevará el gas de Vaca Muerta desde los yacimientos hasta los mercados internacionales. Sin embargo, la presentación todavía no implica la aprobación del RIGI ni la decisión final de inversión.
Una plataforma exportadora de 12 millones de toneladas
El proyecto impulsado por YPF, la italiana Eni y XRG —brazo internacional de ADNOC— contempla producción de gas rico en Neuquén, plantas de procesamiento, infraestructura de transporte y dos unidades flotantes de licuefacción frente a la costa de Río Negro.
Cada FLNG tendrá una capacidad de 6 millones de toneladas anuales, para alcanzar 12 MTPA en la etapa inicial. El plan podría escalar posteriormente a 18 MTPA. YPF estima que el complejo generará exportaciones de GNL y líquidos asociados cercanas a US$ 10.000 millones por año durante dos décadas.
En el upstream, YPF conservará el 36% de la sociedad, mientras que Eni y XRG tendrán un 32% cada una.

US$ 29.000 millones hasta la puesta en marcha
Del desembolso total previsto, cerca de US$ 29.000 millones se ejecutarían hasta 2031, año estimado para el inicio de las dos FLNG. Aproximadamente US$ 24.000 millones se destinarían a ductos, plantas, instalaciones portuarias y unidades de licuefacción, y otros US$ 5.000 millones al desarrollo de los bloques y la perforación de pozos.
La red incluirá un gasoducto troncal de 527 kilómetros y 48 pulgadas entre Neuquén y Sierra Grande, acompañado por un poliducto de 24 pulgadas. La obra civil del gasoducto fue adjudicada por unos US$ 1.200 millones, aunque su ejecución quedó condicionada a la decisión final de inversión.
Empleo y proveedores nacionales
Durante la construcción, prevista entre 2026 y 2030, YPF proyecta unos 20.000 empleos anuales, con picos de hasta 40.000 trabajadores. En operación sostendría alrededor de 8.000 puestos por año. Además, calcula contrataciones por US$ 15.000 millones en bienes y servicios nacionales.
El paso decisivo todavía está pendiente
Los socios apuntan a adoptar la decisión final de inversión hacia fines de 2026. Antes deberán obtener la aprobación formal del RIGI, cerrar el financiamiento internacional y asegurar contratos de exportación de largo plazo.
El proyecto también enfrenta riesgos de ejecución, precios internacionales, permisos ambientales y estabilidad macroeconómica. Si supera esas instancias y cumple el cronograma, Argentina LNG podría convertir el potencial gasífero de Vaca Muerta en un flujo estructural de exportaciones y ubicar al país entre los nuevos proveedores relevantes del mercado mundial de GNL.









