El Gobierno aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones del gasoducto San Matías, la infraestructura que conectará Vaca Muerta con el Golfo San Matías para abastecer el proyecto de exportación de GNL de Southern Energy. La obra demandará una inversión estimada de USD 1.300 millones y permitirá transportar unos 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde Neuquén hasta la costa rionegrina.
No se trata de un ducto más: será una infraestructura dedicada a la exportación de gas natural licuado. Su función será garantizar el suministro continuo a las unidades flotantes de licuefacción previstas en el Golfo San Matías, evitando depender únicamente de capacidad remanente en la red existente.
La columna vertebral de Southern Energy
Southern Energy —integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG— es uno de los proyectos más avanzados para convertir el gas de Vaca Muerta en exportaciones de GNL. El consorcio prevé operar dos buques FLNG: el Hilli Episeyo, con capacidad cercana a 2,4 millones de toneladas anuales, y una unidad MKII, de unos 3,5 millones de toneladas anuales. En conjunto, el esquema apunta a una capacidad total del orden de 6 millones de toneladas anuales.
De Tratayén al Golfo San Matías
El gasoducto tendrá unos 471 a 472 kilómetros de extensión y unirá Tratayén, en Neuquén, con San Antonio Oeste / Golfo San Matías, en Río Negro. La construcción fue adjudicada al consorcio liderado por la italiana SICIM junto con Víctor Contreras, en una obra considerada central para el primer sistema argentino de exportación de GNL con ducto propio.

Qué aporta el RIGI
La incorporación del gasoducto al RIGI completa el paquete de incentivos para una cadena integrada: producción en Vaca Muerta, transporte dedicado, licuefacción flotante y exportación. El régimen otorga estabilidad normativa en materia tributaria, aduanera y cambiaria por 30 años, además de beneficios fiscales específicos para grandes inversiones.
En términos prácticos, la aprobación reduce incertidumbre para una obra intensiva en capital y de recuperación a largo plazo. Para SESA, implica alinear el tramo de infraestructura con el resto del proyecto exportador. Para Argentina, significa avanzar en la monetización del gas no convencional más allá del mercado interno y regional.
Avance estratégico, debate ambiental
El proyecto también atraviesa una discusión territorial y ambiental en Río Negro. La provincia convocó una audiencia pública en San Antonio Oeste por el Gasoducto Dedicado Tratayén–San Antonio Oeste, vinculado al desarrollo FLNG en el Golfo San Matías.
La tensión es clara: por un lado, una obra que puede habilitar exportaciones por miles de millones de dólares anuales; por el otro, los cuestionamientos sobre el impacto en una zona costera sensible. Esa discusión seguirá abierta. Pero con el ingreso al RIGI, el proyecto da un paso decisivo: el GNL argentino empieza a dejar de ser promesa y empieza a tomar forma de infraestructura.









