Volver a perforar es apenas una parte del desafío en un yacimiento maduro: también hay que recuperar el aporte de los pozos existentes. Crown Point Energía encaró ambos frentes con un compromiso de US$45 millones durante el primer año de actividad en las áreas vinculadas a El Tordillo, en Chubut.
Según informó Diario Río Negro, la operadora retomó la perforación en Puesto Quiroga después de más de tres años sin esa actividad. El programa acordado con la provincia contempla ocho pozos nuevos, 24 intervenciones de reacondicionamiento y otras tareas de recuperación productiva.
Nuevos pozos y recuperación de los existentes
Al momento de la recorrida oficial de septiembre, el primer pozo había superado los 1.500 metros, con una profundidad objetivo de 3.600 metros. La información publicada ubicó la inversión promedio por perforación en US$4,8 millones.
Los workovers suman otra vía para aprovechar el activo. Son intervenciones sobre pozos existentes destinadas a restablecer, prolongar o mejorar su producción, mediante reparaciones o tratamientos específicos. Su resultado depende del estado del pozo y de las condiciones del reservorio: intervenir no equivale, por sí solo, a asegurar nuevos barriles.

La combinación permite abordar dos necesidades de una operación madura: incorporar puntos de drenaje y recuperar capacidad productiva en instalaciones que ya están desarrolladas.
Una nueva etapa para los activos convencionales
El desembarco de Crown Point se inició con los acuerdos anunciados en junio de 2025 para adquirir las participaciones de Tecpetrol, YPF y Pampa Energía en El Tordillo, La Tapera y Puesto Quiroga. La operación contemplaba un 95% de participación con control operativo, además de infraestructura asociada y una participación en Terminales Marítimas Patagónicas.
Ese conjunto ofrece una base para el desarrollo: los acuerdos incluyeron activos productores e infraestructura de transporte, a unos 40 kilómetros al oeste de Comodoro Rivadavia.
Los campos convencionales maduros compiten por capital con los activos de alta productividad del shale de la Cuenca Neuquina. Esa competencia eleva la exigencia sobre cada inversión: además de sumar barriles, deben ofrecer costos y plazos de recuperación atractivos. La salida de Tecpetrol de estas áreas formó parte de su estrategia de concentrarse en desarrollos no convencionales.
Para operadores enfocados en campos maduros, la oportunidad está en aprovechar instalaciones existentes, seleccionar petróleo remanente accesible y ejecutar intervenciones rentables. Un menor caudal por pozo puede ser económicamente competitivo si requiere menos capital y mantiene controlados los costos operativos. Desde esa perspectiva, el valor del programa se medirá en la producción adicional sostenida, su capacidad para compensar el declino y el retorno de cada dólar invertido.









