Argentina alcanzó en agosto de 2026 una producción de 926.925 barriles diarios de petróleo, un máximo histórico, según los registros de la Secretaría de Energía.

Vaca Muerta concentra el crecimiento

La formación produjo 671.609 barriles diarios de shale oil, un 4% más que en julio. Neuquén también marcó un récord, con 685.316 barriles diarios, cerca del 74% del total nacional.

Para llegar al millón, Argentina necesita sumar 73.075 barriles diarios netos, equivalentes a un 7,9% sobre el nivel de agosto. Es un cálculo de la distancia al objetivo, no una proyección de cierre de año.

Alcanzarlo requerirá mantener un ritmo sostenido de incorporación de pozos y disponer de equipos y servicios suficientes para ejecutar los programas previstos.

Evolución de la producción petrolera argentina por tipo de recurso. El no convencional impulsa el récord, mientras el escenario tendencial proyecta unos 959.000 barriles/día para diciembre de 2026.
Evolución de la producción petrolera argentina por tipo de recurso. El no convencional impulsa el récord, mientras el escenario tendencial proyecta unos 959.000 barriles/día para diciembre de 2026.


Más producción, más margen para exportar

Con una demanda de las refinerías cercana a 500.000 barriles diarios, el balance presentado por Río Negro deja un excedente potencial superior a 420.000 barriles diarios. Esa diferencia no equivale a exportaciones efectivamente realizadas.

Transformar ese margen en ventas requiere coordinar producción, transporte, almacenamiento y embarques. La capacidad de extracción es apenas una parte de la ecuación comercial: cada nuevo desarrollo necesita una salida física hacia sus compradores.

El convencional también define el próximo salto

El avance del shale convive con el declino de los yacimientos convencionales. Esa combinación plantea una prioridad productiva: sostener la base existente para que una mayor proporción del aporte de Vaca Muerta se convierta en crecimiento neto.

La relación es directa: por cada barril diario que se pierde en un campo maduro, hace falta otro para mantener el total nacional. Por eso, la recuperación de producción mediante intervenciones, mejoras operativas y proyectos económicamente viables también puede contribuir a acercar el objetivo.

El desafío hacia el millón combina dos tareas: incorporar nueva producción y preservar la que todavía puede sostenerse de manera rentable.