Vaca Muerta acumuló cerca de 17.000 etapas de fractura hidráulica en lo que va de 2026, un crecimiento interanual superior al 18% que confirma el elevado nivel de actividad del principal desarrollo no convencional del país. Si bien julio mostró una desaceleración respecto del récord histórico registrado en junio, el promedio mensual continúa siendo lo suficientemente alto como para proyectar otro año de máximos operativos.
Los datos difundidos por el sitio fracstages.com, muestran que YPF concentra más de 8.000 etapas, seguida por Pluspetrol, Vista Energy, Pampa Energía, Pan American Energy, Tecpetrol, Shell, TotalEnergies, Chevron y Phoenix.
La actividad que anticipa la producción futura
Las etapas de fractura constituyen el principal leading indicator de la producción de shale. Cada nueva campaña implica más pozos puestos en marcha y, por lo tanto, mayores volúmenes de petróleo y gas durante los meses siguientes.
Durante el primer semestre se completaron 14.958 etapas, mientras que junio alcanzó un récord histórico de 2.760 fracturas, cerca de la mitad ejecutadas por YPF. Aunque julio retrocedió hasta alrededor de las 2.000 etapas, el acumulado mantiene vigente la posibilidad de cerrar 2026 con entre 28.000 y más de 30.000 fracturas, superando ampliamente las aproximadamente 23.784 registradas durante 2025.

Producción de petróleo y gas continúa en máximos
La evolución de las fracturas encuentra correlato en los datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación. En mayo de 2026, la producción argentina de petróleo alcanzó 883.247 barriles diarios, mientras que la provincia de Neuquén aportó 634.802 barriles por día, equivalentes a cerca del 72% del total nacional.
En gas natural, el shale continúa ganando participación y ya representa alrededor del 70% de la producción nacional, consolidando a Vaca Muerta como el principal motor del crecimiento energético argentino y de los futuros proyectos exportadores de crudo y GNL.
La arena, un insumo estratégico
El fuerte ritmo de fracturas también impulsa una demanda récord de arena silícea, el agente sostén que mantiene abiertas las fracturas de la roca.
Cada etapa consume aproximadamente 200 a 250 toneladas de arena, por lo que las casi 17.000 fracturas realizadas durante 2026 ya implicaron el movimiento de entre 3,5 y 4 millones de toneladas de este insumo. Un pozo horizontal típico demanda entre 11.000 y 15.000 toneladas.
Actualmente, Vaca Muerta consume entre 6 y 7 millones de toneladas anuales, volumen que podría acercarse a 9 millones de toneladas hacia 2028 si continúa acelerándose el desarrollo.
Entre el 70% y el 87% de esa arena proviene de Entre Ríos, principalmente de Ibicuy y Diamante, donde se produce una arena de alta pureza que ofrece mejores resultados productivos que las fuentes locales de Neuquén y Río Negro.
El desafío pasa por la infraestructura
El crecimiento de la actividad también incrementa la presión sobre la cadena de servicios petroleros. Equipos de fractura, agua, transporte, rutas y logística de arena aparecen como algunos de los principales cuellos de botella del desarrollo.
La mayor parte de la arena recorre 1.200 a 1.300 kilómetros hasta Neuquén y representa uno de los mayores costos operativos del fracking. Por ese motivo, la industria avanza en nuevos sistemas logísticos, plantas cercanas y proyectos para complementar el abastecimiento con arenas locales.
Pese a la desaceleración registrada en julio, el nivel de actividad continúa siendo históricamente elevado y refuerza las perspectivas de que Vaca Muerta vuelva a cerrar un año récord tanto en fracturas como en producción de petróleo y gas, consolidando su papel como el principal motor energético y exportador de Argentina.









