La cuenca de Vaca Muerta ha logrado consolidarse como un activo clave en el portafolio global de las principales operadoras de energía. Ariel Bosio, vicepresidente de la Cámara de Comercio Argentino-Texas, subrayó que esta formación no convencional ya compite con otros centros de producción a nivel mundial por inversiones significativas. Aunque los fondos de capital privado han comenzado a ver a Argentina como una opción viable, su interés está condicionado por la situación política del país.

Durante la Offshore Technology Conference (OTC) que se lleva a cabo en Houston, Bosio analizó el impacto de Vaca Muerta en el contexto internacional. Aseguró que la cuenca neuquina ha dejado atrás el escepticismo que la rodeaba y ha pasado a ser considerada como un activo estratégico. “La percepción en Estados Unidos cambió de una apatía total a un interés concreto y operativo”, afirmó el directivo.

Este cambio se evidencia en decisiones de inversión de gran relevancia. Por ejemplo, Chemron ha incorporado a Vaca Muerta en su portafolio de no convencionales, pasando de ser una simple apuesta a un lugar donde se destinarán recursos para aumentar la producción. “Argentina y Vaca Muerta compiten a nivel global con numerosos países, donde las grandes inversiones están constantemente evaluando las oportunidades más competitivas a largo plazo”, explicó Bosio, haciendo hincapié en la presión que enfrenta el sector por la eficiencia.

La delegación argentina en la OTC, que cuenta con más de 150 empresarios y funcionarios, ha programado rondas de negocios y visitas técnicas a empresas líderes. Bosio destacó que la estabilidad política y regulatoria será determinante para traducir ese interés en contratos de largo plazo. La competencia por el capital es intensa, especialmente ahora que el sector offshore ha recuperado terreno tras varios años de declive.

El desarrollo del Permian en Estados Unidos sirve de referencia para la industria argentina. Bosio mencionó que “la madurez de los yacimientos norteamericanos, que empezaron su explotación masiva en 2006, abre una oportunidad para que las operadoras busquen nuevos horizontes”. En este sentido, Argentina se beneficia de las lecciones aprendidas para evitar errores pasados y acelerar la eficiencia operativa a través de innovaciones continuas.

Según Bosio, la transformación de Estados Unidos, que pasó de ser importador a convertirse en el mayor exportador mundial de GNL, marca el camino que Argentina debe seguir para alcanzar su potencial comercial. “La productividad de los pozos, cada vez más desafiante, sigue creciendo; por eso la competencia se centra en dónde continuar ese desarrollo, y la atención está en la capacidad de convertirse en un proveedor alternativo a escala global”, precisó.

La actual coyuntura geopolítica brinda a Argentina una ventaja competitiva sobre sus rivales tradicionales. Ante la inestabilidad en el Medio Oriente, el país se presenta como un aliado confiable para el suministro energético. Bosio enfatizó que la participación en foros internacionales como la OTC es crucial para que la industria hidrocarburífera nacional alcance su máximo potencial exportador, posicionándose como un proveedor alternativo de GNL y petróleo a nivel mundial.

La madurez de los yacimientos estadounidenses también impulsa la llegada de nuevos actores a la cuenca neuquina. Bosio observó que, tras el auge de la década de 2010, el número de pozos posibles en los reservorios norteamericanos ya es conocido, lo que genera una presión natural para buscar nuevos horizontes de crecimiento. “Esa madurez plantea interrogantes para las empresas estadounidenses sobre dónde continuar el desarrollo, y ahí es donde Vaca Muerta aparece como la extensión natural de lo que es el Permian”, afirmó.

En cuanto a la captación de inversiones, Bosio advirtió que la cuenca neuquina compite en un entorno exigente, donde el sector offshore ha recuperado terreno. “Los fondos de capital privado, que financian la mitad de la actividad en Estados Unidos, están observando la región. Para ellos, la estabilidad es clave”, explicó.

La agenda técnica en Houston también se centró en reducir la brecha tecnológica. Bosio detalló que las misiones incluyen el intercambio de conocimientos sobre la aplicación de inteligencia artificial, destacando que el flujo de expertise ya no es unidireccional. “Vaca Muerta está generando conocimientos que pueden ser transferidos a Estados Unidos; es esencial conocer lo que se está haciendo bien allá, ya que las empresas estadounidenses pueden contribuir sumándose a la cadena de valor”, analizó.

Respecto a la misión comercial en la OTC, Bosio mencionó una agenda que busca integrar a los actores locales con la vanguardia global en eventos como el Energy Day. Estos encuentros son fundamentales para consolidar relaciones institucionales y comerciales. “Tenemos rondas de negocios dentro del stand de Argentina, con aproximadamente 80 reuniones B2B organizadas y visitas técnicas diarias con empresas de primer nivel”, resaltó.

Finalmente, Bosio destacó que el compromiso de la gestión de las operadoras locales fue clave para atraer el interés externo. Al presentar casos de éxito y atraer socios estratégicos, la industria argentina busca demostrar que está dispuesta a invertir, convenciendo y llevando a socios que no solo aporten capital, sino también el conocimiento adquirido en Estados Unidos.