Vaca Muerta se encuentra en un momento crucial, preparado para dar un salto significativo en su desarrollo. Según un reciente informe de McKinsey & Company, la integración de la cadena de valor y la coordinación de inversiones en infraestructura son vitales para que Argentina se convierta en un líder en el mercado de Gas Natural Licuado (GNL).

Desafíos en la integración de la cadena de valor

El informe de McKinsey destaca que el potencial de Vaca Muerta no se activará de forma automática. Para lograrlo, es necesario realizar una inversión masiva y coordinada en cada eslabón de su ecosistema. Según las proyecciones, el desarrollo de este recurso podría representar hasta el 5% del Producto Bruto Interno (PBI) argentino para el año 2030.

Impacto económico y generación de empleo

Se estima que el sector generará hasta 30.000 millones de dólares en exportaciones anuales, lo que alteraría significativamente la balanza comercial del país. Además, se proyecta la creación de 25.000 puestos de trabajo adicionales por año, sumando miles de empleos indirectos en industrias de soporte y logística.

Infraestructura y logística como claves del crecimiento

El informe subraya la necesidad de expandir la infraestructura de transporte y procesamiento, ya que la capacidad actual está llegando a su límite. Nuevos gasoductos hacia la costa atlántica son esenciales para facilitar la exportación masiva. Además, se requerirán inversiones de hasta 30.000 millones de dólares en infraestructura de GNL para finales de la década.

La ventana de oportunidad se cierra

McKinsey advierte que Argentina posee las reservas necesarias para cubrir parte de la creciente demanda global de GNL, que podría alcanzar entre 135 y 220 millones de toneladas anuales para mediados de la década de 2030. Sin embargo, la competencia de otros proyectos internacionales podría limitar esta oportunidad. La ejecución coordinada y el fortalecimiento de la confianza entre el sector público y privado serán fundamentales para desbloquear el potencial de Vaca Muerta.