Vaca Muerta suma nuevas áreas para poner a prueba su potencial productivo. Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) completó la adjudicación de ocho bloques a seis oferentes, con compromisos por US$ 410,8 millones. La próxima etapa será comprobar qué sectores pueden sostener desarrollos comerciales y ampliar el inventario de proyectos de la provincia.
El paquete combina US$ 230,1 millones de inversión exploratoria y US$ 180,7 millones en bonos de acceso, pagaderos al Tesoro provincial. La distinción permite dimensionar el anuncio: una parte financiará trabajos para conocer y evaluar el subsuelo; la otra corresponde al pago por acceder a las áreas.
Qué empresas se quedaron con los bloques
PCR obtuvo tres bloques: La Tropilla I, con US$ 17,7 millones en exploración y US$ 30,5 millones en bonos de acceso; Águila Mora Noreste, con US$ 19,3 millones y US$ 20,5 millones, respectivamente; y Santo Domingo II, con US$ 18,6 millones y US$ 20,5 millones.
Patagonia Energy asumió el mayor compromiso exploratorio, con US$ 78,7 millones para Corralera Noroeste, más US$ 22,1 millones de bono. GeoPark destinará US$ 34 millones a explorar Corralera Noreste y pagará US$ 60,5 millones por el acceso, el bono más alto de la ronda.
JPM Energía incorporó Pampa de las Yeguas II NE, con US$ 26,1 millones en exploración y US$ 18,5 millones de bono; Phoenix–Continental obtuvo Corralera Sur, con US$ 18,9 millones y US$ 7,1 millones; y Selva María Oil accedió a Chasquivil Sur, con US$ 16,8 millones y US$ 1 millón, respectivamente.
GyP tendrá una participación asociativa del 10% en siete áreas y del 15% en Chasquivil Sur. Las regalías serán del 15% en Pampa de las Yeguas II NE y Chasquivil Sur, y del 12% en las restantes. La participación de GyP y las regalías corresponden a conceptos diferentes.

Once pozos para evaluar la expansión
Los programas comprenden once pozos horizontales y 725 km² de sísmica 3D, según el consolidado oficial. Ese trabajo aportará información para evaluar sectores menos delineados y reducir la incertidumbre sobre su potencial.
Desde el punto de vista técnico, la sísmica permite interpretar la geometría del subsuelo y orientar la ubicación de los pozos. La perforación y las pruebas de producción aportan otra parte decisiva: cómo responde el reservorio y qué resultados pueden esperarse de su desarrollo.
La lectura para la industria es que cada nueva área necesita demostrar su propia productividad. La presencia de Vaca Muerta no garantiza que todos los bloques reproduzcan los resultados de los sectores más desarrollados. Para transformar una oportunidad geológica en un proyecto comercial, habrá que relacionar el comportamiento de los pozos con sus costos y necesidades de infraestructura.
De la adjudicación al desarrollo
La ronda incorpora compromisos concretos de actividad, pero todavía no equivale a nueva producción. Su aporte se medirá primero en trabajos ejecutados y conocimiento del subsuelo; después, en la capacidad de los resultados para justificar nuevas inversiones.
La provincia anticipó una segunda convocatoria para noviembre, que incluirá áreas sin ofertas y otras recuperadas de empresas. La continuidad de las rondas puede ampliar las oportunidades de acceso, mientras las campañas exploratorias definirán cuáles reúnen condiciones para avanzar.
Para Vaca Muerta, el valor de esta adjudicación estará en convertir superficie disponible en nuevos proyectos capaces de producir de manera rentable. Los once pozos comprometidos serán un primer paso para evaluar ese potencial.









