El proyecto Sea Lion necesita perforar 11 pozos submarinos para comenzar a producir petróleo en 2028. Todo indica que ya encontró quién lo haga: la plataforma semisumergible Noble Endeavor, perteneciente a Noble Corporation.

La posible participación de la compañía permite observar una de las principales vulnerabilidades del desarrollo ubicado al norte de las Islas Malvinas: la oferta de contratistas offshore es mucho más pequeña de lo que parece.

Las coincidencias que conducen a Noble

Noble informó ante la SEC que la Noble Endeavor obtuvo un contrato para perforar 11 pozos en Sudamérica, con inicio previsto para fines de 2026. El cliente permanece confidencial, pero la cantidad de pozos, la región y el cronograma coinciden con la primera fase de Sea Lion.

La plataforma cobrará una tarifa de US$300.000 diarios, además de los costos de movilización y desmovilización y posibles incentivos por desempeño. La unidad aparece comprometida hasta aproximadamente el segundo trimestre de 2028, también en línea con el objetivo de obtener el primer petróleo de Sea Lion en marzo de ese año.

La relación todavía no fue confirmada oficialmente por Noble, Navitas Petroleum o Rockhopper Exploration. Sin embargo, fuentes especializadas de la industria identificaron a la Noble Endeavor como la plataforma elegida para ejecutar la campaña.

Decenas de equipos, pero pocas alternativas reales

En los registros globales existen decenas de plataformas flotantes. Pero ese número se reduce rápidamente cuando un operador necesita una unidad técnicamente compatible, disponible durante casi dos años, capaz de trabajar en una cuenca remota y cuyo propietario esté dispuesto a asumir el riesgo geopolítico.

Sea Lion se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de las islas y en aproximadamente 450 metros de profundidad de agua. Su primera etapa contempla seis pozos productores y cinco inyectores conectados a un FPSO. No cualquier plataforma puede ejecutar el programa ni movilizarse hacia el Atlántico Sur dentro de la ventana requerida.

La oferta también está cada vez más concentrada. Noble posee una flota comercializada de 24 unidades flotantes, mientras Transocean cuenta con 23 y Valaris con 12. Pero Transocean acordó adquirir Valaris por US$5.800 millones, una operación que concentrará todavía más la capacidad mundial de perforación offshore.

Además, muchos de esos equipos ya tienen contratos por varios años o presentan especificaciones y costos diferentes. Reemplazar una plataforma de US$300.000 diarios por otra con tarifas de US$400.000 o más podría agregar decenas de millones de dólares al costo de Sea Lion, sin considerar una nueva movilización ni las posibles demoras.

Noble Corporation fue vinculada con la perforación de los 11 pozos previstos para la primera fase de Sea Lion.
Noble Corporation fue vinculada con la perforación de los 11 pozos previstos para la primera fase de Sea Lion.


El antecedente de Premier Oil

La dificultad no se limita a conseguir una plataforma. Sea Lion también atravesó una larga búsqueda de operadores y financiamiento.

Premier Oil ingresó al proyecto en 2012 y asumió su operación, pero no logró llevarlo hasta la etapa de desarrollo. En 2013, la Argentina la inhabilitó durante 15 años por realizar actividades hidrocarburíferas alrededor de Malvinas sin autorización nacional. No existe, en los registros públicos consultados, una resolución posterior que haya dejado sin efecto esa sanción, cuyo plazo se extiende hasta septiembre de 2028.

En 2021, Premier Oil plc pasó a denominarse Harbour Energy plc, conservando el mismo número societario en el registro británico. Ese año, Argentina inició un nuevo procedimiento contra Harbour, Chrysaor Holdings y Navitas Petroleum por su participación en Sea Lion.

Durante la tramitación, Harbour transfirió su participación a Navitas y abandonó el proyecto. Cancillería dejó constancia de ese retiro en abril de 2022, pero no aprobó la transferencia ni anunció el levantamiento de la inhabilitación aplicada anteriormente a Premier Oil. El procedimiento de 2021 culminó con una sanción contra Navitas, mientras que la situación jurídica de Harbour no fue aclarada expresamente.

Actualmente, Harbour participa con el 15% de Southern Energy, el consorcio que desarrollará la exportación de GNL desde Río Negro junto con PAE, YPF, Pampa Energía y Golar LNG. El caso muestra cómo la reducida cantidad de compañías capaces de financiar grandes desarrollos offshore también genera zonas grises cuando esas empresas reaparecen en proyectos estratégicos argentinos.

Noble también trabajó en la Argentina

La posible perforadora de Sea Lion tampoco es ajena al país. Noble fue contratada por Total Austral para perforar los tres pozos horizontales del proyecto Fénix, frente a Tierra del Fuego.

La campaña, ejecutada mediante la plataforma Noble Regina Allen, tuvo un contrato estimado en US$33 millones y permitió poner en producción uno de los principales proyectos gasíferos offshore argentinos.

El recorrido de ambas compañías resulta revelador: Noble trabajó en el offshore argentino y ahora aparece camino a Sea Lion; Premier operó Sea Lion y, convertida en Harbour, terminó participando en el GNL argentino.

La verdadera capacidad de presión

La eventual salida de Noble no volvería técnicamente imposible el proyecto. Pero obligaría a buscar otro equipo, negociar una nueva tarifa, asumir costos de movilización y posiblemente modificar el cronograma.

El mismo problema se multiplica si también deben reemplazarse proveedores de perforación, completación, evaluación de formaciones, infraestructura submarina, seguros o financiamiento.

La capacidad de presión argentina no depende de demostrar que Sea Lion carece de alternativas. Consiste en explotar el principal cuello de botella del offshore: cada proveedor puede ser reemplazado, pero pocos pueden sustituirse simultáneamente sin aumentar costos ni retrasar la producción.