PCR puso en marcha la ampliación del Parque Eólico Mataco-San Jorge, ubicado en el partido bonaerense de Tornquist, tras concretar una inversión de USD 55 millones. La obra incorporó 37,2 MW de nueva capacidad y elevó la potencia instalada total del complejo hasta los 276,6 MW, consolidándolo como el parque eólico de mayor capacidad de la provincia de Buenos Aires.
La ampliación fortalece además el peso del sudoeste bonaerense dentro del mapa renovable argentino. La zona presenta condiciones favorables para el aprovechamiento del recurso eólico y concentra una parte importante de los proyectos que abastecen al sistema eléctrico nacional con energía de bajas emisiones.
Seis nuevos aerogeneradores en Tornquist
La nueva etapa incorporó seis aerogeneradores Vestas, con una potencia individual de 6,2 MW. Los equipos se sumaron a la infraestructura ya existente en Mataco-San Jorge y permiten incrementar la generación sin necesidad de desarrollar un complejo completamente nuevo.
La ampliación obtuvo la habilitación comercial de CAMMESA para operar dentro del Mercado Eléctrico Mayorista. De esta manera, las nuevas unidades ya se encuentran en condiciones de inyectar electricidad al Sistema Argentino de Interconexión y aportar energía renovable a grandes usuarios, distribuidoras y contratos privados.
La entrada en operación comercial marca el cierre del proceso de construcción, montaje, conexión y pruebas técnicas. También permite que la inversión comience a traducirse en generación efectiva y en una mayor disponibilidad de electricidad renovable para el sistema.
Con este salto de capacidad, Mataco-San Jorge se consolida como uno de los desarrollos de generación renovable más relevantes del país, tanto por su escala como por su contribución a la diversificación de la matriz energética.

Cuánto aporta el parque a la matriz energética
Según informó la compañía, el complejo genera energía renovable suficiente para abastecer el consumo equivalente de más de 340.000 hogares. A su vez, su funcionamiento permite evitar la emisión de unas 522.000 toneladas de dióxido de carbono por año frente a una generación equivalente basada en fuentes convencionales.
El aporte adquiere relevancia en un sistema eléctrico que necesita sumar nueva capacidad, reducir el consumo de combustibles fósiles y acompañar el crecimiento de la demanda con inversiones sostenidas. La generación eólica también contribuye a disminuir el uso de gas natural y combustibles líquidos en las centrales térmicas cuando las condiciones de viento permiten una mayor producción.
Sin embargo, la expansión renovable requiere avanzar de manera paralela en obras de transporte eléctrico, sistemas de almacenamiento y capacidad de respaldo. Estos factores resultan determinantes para integrar nuevos parques sin generar restricciones en las redes de alta tensión.
PCR enmarcó la obra dentro de su estrategia de crecimiento en energías renovables y de desarrollo de infraestructura de largo plazo, con foco en una matriz más diversificada, eficiente y sustentable.
La estrategia renovable de PCR
El director de Energías Renovables de PCR, Ariel Costanzo, señaló que la incorporación de nueva potencia refleja el compromiso de la empresa con las inversiones de largo plazo vinculadas a la transición energética.
Actualmente, PCR opera cuatro complejos eólicos que reúnen una capacidad instalada total de 582 MW. Dentro de esa cartera se encuentra además el primer parque híbrido eólico-solar de la Argentina, una modalidad que combina dos fuentes de generación para aprovechar mejor la infraestructura eléctrica y reducir la variabilidad de la producción.
La compañía también avanza con la construcción del Parque Eólico Olavarría, desarrollado junto con ArcelorMittal Acindar. Ese proyecto incorporará otros 185,6 MW y estará orientado a abastecer parte de la demanda eléctrica industrial con energía renovable.
Una vez incorporado Olavarría, la capacidad renovable operativa y en desarrollo de PCR superará los 767 MW. La expansión posiciona a la empresa entre los principales actores privados del sector y muestra el creciente vínculo entre generación limpia, contratos corporativos e inversiones industriales de largo plazo.









