El proyecto Vicuña, desarrollado en partes iguales por BHP y Lundin Mining, obtuvo el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública (CCyNP) del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENReGE), un paso decisivo para construir la infraestructura de alta tensión que abastecerá al distrito minero integrado por Josemaría y Filo del Sol, en San Juan.

La resolución, conocida el 29 de julio, pone fin a una extensa disputa regulatoria sobre el acceso prioritario a la capacidad de transporte eléctrico en el norte de la provincia y habilita una inversión estimada entre US$400 y US$500 millones, financiada íntegramente por la compañía.

Una red diseñada para la gran minería

El Proyecto de Infraestructura Eléctrica de Alta Tensión (PIEAT) contempla la ampliación de las estaciones transformadoras Nueva San Juan y Rodeo, incorporando un banco de transformación de 500/132 kV con una capacidad de 3 × 200 MVA. La iniciativa también permitirá que la actual línea de transmisión opere en 500 kV, multiplicando su capacidad.

El plan incluye además una nueva línea de 500 kV entre Rodeo y Chaparro, de aproximadamente 167 kilómetros, que atravesará sectores ubicados a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar. A ello se suma la construcción de la estación transformadora Chaparro, equipada con tecnología GIS, y una línea de 220 kV de unos 93 kilómetros hasta la estación Josemaría, alcanzando alturas cercanas a 4.550 metros.

Una vez finalizada, la infraestructura será incorporada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y operada por Transener, sin generar costos adicionales para los usuarios eléctricos de San Juan.

Mapa del distrito Vicuña, con el trazado de la futura línea de 220 kV hacia Josemaría y el nuevo corredor de acceso en la cordillera sanjuanina (Fuente: Vicuña).
Mapa del distrito Vicuña, con el trazado de la futura línea de 220 kV hacia Josemaría y el nuevo corredor de acceso en la cordillera sanjuanina (Fuente: Vicuña).


La disputa por la capacidad de transporte

La autorización llega luego de una audiencia pública realizada en junio, donde distintas empresas cuestionaron el esquema propuesto.

Vicuña argumentó que la red existente resultaba insuficiente para abastecer una demanda inicial de 260 MW, con posibilidades de crecer a 400 MW e incluso acercarse a 700 MW en etapas posteriores.

Del otro lado, proyectos como Los Azules cuestionaron que Vicuña accediera prioritariamente a cerca del 90% de la capacidad incremental durante 25 años, al considerar que podía afectar el principio de acceso abierto al sistema.

Finalmente, el ENReGE rechazó las impugnaciones y estableció que la prioridad corresponde a la capacidad creada por la inversión privada de Vicuña, aunque aclaró que no implica una exclusividad absoluta y que la capacidad remanente deberá permanecer disponible para otros usuarios.

Un paso clave para un proyecto de escala mundial

El acceso a energía eléctrica confiable representa uno de los principales requisitos para desarrollar operaciones mineras de gran escala en alta montaña.

En el caso de Vicuña, este hito habilita el avance de uno de los mayores proyectos de cobre, oro y plata aún no desarrollados del mundo. La inversión total prevista alcanza hasta US$18.000 millones, con un desembolso inicial cercano a US$9.700 millones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), donde el proyecto ya fue aprobado como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP).

Una obra que trasciende al proyecto

Además de abastecer a Vicuña, la nueva infraestructura fortalecerá estructuralmente la red eléctrica del norte sanjuanino, beneficiando a departamentos como Iglesia, Jáchal, Calingasta y Valle Fértil.

La obra también permitirá completar el denominado anillo energético de 500 kV de la provincia, mejorando la confiabilidad del sistema y dejando capacidad disponible para futuros proyectos mineros, desarrollos de energías renovables y nuevos usuarios.

Más allá del caso puntual, la decisión del ENReGE refleja uno de los principales desafíos que enfrenta el crecimiento de la minería del cobre en Argentina: la infraestructura energética se convirtió en un factor tan estratégico como el propio recurso geológico. En ese contexto, el fallo marca un precedente sobre cómo las grandes inversiones privadas podrán impulsar obras críticas para destrabar el desarrollo de toda la Cordillera.